Astrología

sábado, 11 de marzo de 2017

Recordando la importancia de los Armónicos.

  El Zodiaco, al ser circular, puede dividirse en cualquier número de partes iguales. Como origen de esa partición puede tomarse cualquier punto, por ejemplo la posición de uno de los planetas. Si dividimos, pongamos por caso, el círculo zodiacal en cuatro partes a partir de ese lugar, que puede ser la posición de Urano, por escoger alguno, los puntos en que caen esas divisiones corresponderían al armónico cuatro de Urano. Si en vez de eso lo dividimos en cinco, esos sitios serían los del armónico cinco, y así sucesivamente. 




   Si pensamos entonces en la influencia del planeta como ondas, esos lugares serían las crestas, o sea los puntos de mayor energía y por lo tanto más sensibles al efecto del astro, en este caso Urano. Podemos ver que el armónico dos coincide con la oposición, el tres con los trígonos, el cuatro con las cuadraturas, etc. Además sus efectos "constructivos" o "destructivos" respecto a la onda en el punto original (suma o resta de intensidades) coinciden con lo que nos dice la Tradición sobre los aspectos. 

   Esto significa que por fin hallamos una técnica que podría servirnos para hacer diagnósticos de una manera más científica, al estar basados en leyes de la Física. Un verdadero hallazgo, pero surge una pega. 

    Según la física, los armónicos más bajos, o sea los más cercanos a la unidad, son los más intensos en la mayoría de los casos. Sin embargo, parece estar comprobado que entre los aspectos, el sextil es más influyente que el quintil, incluyéndosele a veces (al sextil) entre los aspectos mayores. También al quincuncio se le suele prestar más atención que al quintil o el septil. ¿Qué explicación pueden tener estas excepciones? 
    
       Y aquí es donde puede arrojar alguna luz la mística. Los antiguos creían en la "música de las esferas". No estoy del todo conforme con eso de las esferas ya que la Eclíptica es plana, pero sigamos por ahí. 

     Si pensamos en la dinámica del Zodiaco como si fuese el estribillo de una canción, y sabiendo que nuestro cerebro es más sensible a lo que percibe de una manera rítmica - recordemos cómo de niños aprendíamos en el colegio canturreando al compás - podemos imaginar esa música de fondo como un tema melódico de doce compases (los signos) y cada compás dividido en tres partes ( los decanatos ) o en más, como los duads o vargas en Astrología India. 

    Entonces, para que un aspecto funcione, los planetas no sólo deben estar en crestas de un armónico, sino que deben actuar "al compás". El quintil, correspondiente al armónico cinco, forma un ángulo de 72 grados, que da lugar a que el planeta que consideremos segundo lleve "el paso cambiado" respecto a la parte del compás del primero, al estar situado incluso en un decanato distinto. Esto hace que a pesar de ser un armónico bajo tenga una eficacia muy mermada. 

    Según esto, los armónicos que se deben considerar principales son los divisores de doce, que es el patrón rítmico zodiacal: uno (conjunción), dos (oposición), tres (trígono), cuatro (cuadratura), seis(sextil) y doce. 

   

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