Astrología

viernes, 1 de julio de 2011

El Karma en las Casas de Agua. Segunda Parte.

   Con este artículo de astrología kármica seguiré hablando de las casas de agua y de su relación con el karma. Agradeciendo eso si, a todas las personas que me han felicitado por hablar de esta especialidad astrológica. Bien, pues para explicar el significado específico de las casas de agua en relación con el karma voy a hacer un pequeño resumen:

   La casa IV revela el condicionamiento que nos vincula con la familia, el hogar, el sentido de la privacidad y la tranquilidad doméstica de esta vida, y otros factores relacionados con la seguridad. Se asocia con la asimilación de nuestra experiencia en la juventud y con la comprensión de las ataduras kármicas específicas con los padres o con otros individuos que tuvieron fuerte impacto en nuestra crianza. La cuarta casa representa, además, un anhelo de un medio ambiente pacífico en el que ese individuo se sienta protegido y fomentado; y quienes tienen recalcada esta casa tienden no sólo a sentir la necesidad de tal medio ambiente, sino que también tienden hacia una conducta de protección y fomento hacia los demás -sin embargo, se debe tener en cuenta que ciertos planetas en la casa IV, especialmente Urano y Marte, disminuyen las ocasiones para que esa persona exprese tranquilidad en dicho ámbito de la vida-. La paz que estas personas anhelan se busca a menudo, en un estilo de vida muy privado y/o a través de su desapego de la turbulencia emocional de las relaciones paternas mediante distancia física o mediante una concordancia más sutil con sus sentimientos acerca de sus padres en un nivel inferior.

    De modo parecido, la casa VIII revela una fuerte necesidad de privacidad, y la persona habitualmente es má bien difícil de familiarizarse en un nivel íntimo. Sin embargo, en contraste con el tipo de persona de la casa IV, este individuo no se contenta meramente con tener privacidad porque también quiere poder. Esta clase de persona está fuertemente motivada para ejercer alguna clase de influencia poderosa en el mundo, mientras simultáneamente, mantiene considerable secreto; y esta motivación es habitualmente de índole compulsiva, induciendo a esa persona a que se esfuerce en procura de varias metas por las que está aficionada kármicamente. La casa VIII muestra el condicionamiento pasado de cuyas vidas anteriores, a veces, tenemos conciencia, pero que todavía funciona instintivamente y extrae gran energía emocional de fuentes más profundas que conscientes. Los planetas situados en la casa VIII muestran tendencias emocionales-compulsivas que tratamos de controlar y habitualmente mantenemos en secreto, pero que, no obstante, ejercen un poder formidable en nuestras vidas. Es difícil eliminar estos deseos sólo a través del poder de la voluntad, como tratan de hacerlo muchas personas con énfasis de Plutón, Escorpio o la casa VIII; pero estos deseos pueden transformarse o regenerarse y pulirse a través de un compromiso de reforma personal unido a una intensa experiencia inmediata. La represión o el control personal solos jamás son suficientes para tratar estos factores de vida que los planetas de la casa VIII muestran. Debemos brindarnos para participar con los demás y debemos aprender a asumir riesgos  cada tanto, a fin de permitir que la energía corra libremente y los sentimientos e impulsos más profundos lleguen a la superficie. En consecuencia, la casa VIII puede relacionarse con la asimilación de experiencias  de muchas vidas con la sexualidad, los valores ligados a las relaciones humanas íntimas, y las responsabilidades implícitas en el uso de toda clase de energía que cause impacto en los demás. La casa VIII representa un anhelo de profunda paz emocional que ayudará a esa persona a aliviar algo la presión que las emociones y los instintos compulsivos ejercieron durante tan largo tiempo. Naturalmente, esta paz y este contento están conectados con el anhelo del alma en procura de seguridad y tranquilidad últimas -¡en procura de la salvación!-, que sólo podrá lograrse liberándose de deseos y capricho compulsivo. Pero, relativamente pocas personas con énfasis en la octava casa comprenden la naturaleza verdadera de sus anhelos más profundos. En lugar de ello, buscan modos de establecer la paz emocional tratando de satisfacer la emociones -con dinero, sexo, poder mundano, "conocimiento oculto", etc.- en vez de trabajar para superar las potentes garras que sus emociones tienen sobre ellas y de experimentar así la paz emocional como un derivado natural e un compromiso de reforma personal encauzado hacia la evolución espiritual.

     La casa XII, por contraste, revela influencias que están total y evidentemente más allá de nuestro control. A menudo, para esa persona está claro que no podrá satisfacer sus anhelos interiores mediante actividades corrientes, aunque esta claridad insuma años de sufrimiento para que se desarrolle. El anhelo de paz emocional que se halla en la casa VIII está aún presente, pero aquí -en la casa XII- se entremezcla con un conocimiento de la necesidad de paz última para el alma. Los planetas situados en la casa XII simbolizan fuerzas que, a menudo, nos abruman y que sólo podrán tratarse eficazmente redirigiendo esa energía hacia un ideal que nos inspire interiormente hacia un conocimiento personal y una devociones mayores respectos de la Unidad de todas las cosas, y exteriormente hacia una mayor generosidad de espíritu y servicio. La casa XII se ocupa del proceso de asimilar un vasto cúmulo de experiencia en todas las dimensiones de la vida, particularmente en nuestro manejo de las responsabilidades para con todos los demás seres vivos. A través de alguna clase de devoción, práctica espiritual o servicio desinteresado, empezamos a obtener libertad respecto de los resultados, de las acciones pasadas y sus impresiones mentales conexas. El contacto con un vasto panorama de la experiencia de la vida pasada también podrá permitir a esa persona que exprese imaginación ilimitada en la artes creativas, al igual que, sencillamente, comprensión y empatía con los dolores y alegrías de todas las criaturas vivas. Tanto la casa VIII como la casa XII se relacionan con estudios y prácticas ocultos y metafísicos, sufrimiento en un nivel profundo como preludio de algún género de renacimiento, y consciencia inmediata sobre las realidades de las dimensiones psíquicas y espirituales de la vida. La diferencia primordial entre las casas VIII y XII es que, mientras los planetas de la casa VIII tienen que confrontarse inmediatamente y trabajarse del principio al fin, los planetas de la casa XII pueden a menudo trascenderse. En el primer caso, llevamos a la superficie las viejas tendencia a fin de transformarlas a través de una participación inmediata e intensa, mientra que, en el caso de la casa XII, nos elevamos enteramente sobre los problemas.

   Teniendo en cuenta lo que he comentado en este artículo podemos deducir que los planetas en las casas de agua tienen potente impacto en los niveles sutiles del ser. Por tanto, su influencia no es siempre evidente y fácil de interpretar. Las casas IV, VIII y XII son las casas más difíciles de interpretar en una carta natal, pues nunca sabemos en qué nivel se manifiestan estas energísa. Por ejemplo, Saturno en cualquiera de las casas de agua podrá indicar rigidez en los niveles más profundos, resistencia subconsciente a la expresión emocional. En algunos casos, hay marcada medrosidad, naturaleza retraída, o fuertes sentimientos de culpa, obligación o generalizado abatimiento emocional que llenan la consciencia del individuo. Pero, a veces, estas mismas personas tienen un conocimiento muy profundo de las fuerzas ocultas o inconscientes; por ejemplo, Sigmund Freud o la teósofa Annie Bessant.

Carta Natal de Sigmund Freud

Carta Natal de Annie Bessant
   Otros pocos ejemplos breves de planetas en casas de agua deben servir para dar una impresión más completa de aquello a lo que me refiero. Con la Luna en estas casas, el sentido de la seguridad interior o apoyo emocional de esa persona puede ser vago o inconsciente. De allí que, a menudo, se necesite mucho un sentido de orden para apuntalar el sentido de seguridad de esa persona; y he aquí, tal vez, porque tantos astrólogos tienen a la Luna ene stas casas. Parecen encontrar apoyo y el sentido del orden que necesitan en tales estudios. 

   Con Mercurio en las casas de agua, la nota clave de la modalidad operativa de la mente es más bien la intuición que una lógica estricta. La percepción y la comunicación están a menudo enredadas pero, en otras ocasiones, son extremadamente sutiles e incisivas. Naturalmente, la mente tiende a pensar con profundidad y -aunque pueden presentarse modos obsesivos de pensar- también hay, a menudo, talento para los estudios o escritos herméticos, psíquicos o espirituales.

   Con Marte en estas casas, la persona es, a menudo, manejada por fuerzas que están más allá de su control, y sus más fuertes objetivos tal vez no tengan un caráctero una meta fácilmente definibles. La persona puede ser llevada hasta el punto de la obsesión, como Vincent Van Gogh, que tenía a Marte en la casa XII, o tal vez encauce sus pasiones para que luche enérgicamente por los que están en problemas o contra sus propias tendencias negativas. Este último enfoque puede llevarle a ser demasiado duro consigo mismo, pero no se niega que Marte en las casas de agua pueda ser un estímulo eficaz para el desarrollo personal.

Carta Natal de Vincent Van Gogh

   Venus en las casas de agua muestra generalmente que la persona no puede hallar satisfacción emocional en ninguna actividad o relación superficial corriente, hecho que mucho lamentan algunos autores de temas astrológicos. Sin embargo, este mismo hecho puede inducir a esa persona a explorar su vida inerior más fructíferamente o a empezar a dirigir sus energías hacia metas espirituales como medio para lograr satisfacción emocional. Esta persona necesita únicamente tiene tiempo para explorar el mundo interior.

   Con Júpiter en estas casas, las necesidades religiosas sólo pueden satisfacerse armonizándose con fuerzas de vida más profundas. A menudo, hay una generosidad espiritual interior que sostiene a la persona a través de épocas difíciles y proporciona inspiración cuando en la superficie de la vida todo parece desierto. 

    El hecho de tener algunos de los planetas trans-saturninos -Urano, Neptuno o Plutón- en las casas de agua indica, con frecuencia, una marcada sensibilidad psíquica y/o fuerzas inconscientes claramente activas.

    En conclusión, los planetas en las casas de agua revelan lo que no puede hallarse -o experimentarse fácilmente de modo satisfactorio- en la superficie de la vida, y que sólo podrá cumplirse en las profundidades del conocimiento interior. Todo planeta que caiga en cualquier casa de agua puede interpretarse, pues, como un aspecto de la naturaleza de la persona, como una dimensión de la experiencia de la vida, que sólo podrá cumplirse meidante una búsqueda dentro de ella misma. El individuo deberá convertirse en buscador, en explorador de los reinos interiores del ser, antes de obtener un conocimiento suficiente de la vida interior que le permita satisfacer el anhelo que siente. Por eso, los planetas que caen en estas casas son índices de aspectos del ser muy problemáticos cuando la persona es espiritualmente inmadura, cuando todavía no ha dado claros pasos a fin de conocer y enfrentar su naturaleza y sus motivaciones interiores. Una vez que percibe la finalidad más sutil que existe detrás de estos anhelos y la razón última de esta frustración, la persona está realmente en vías de experimentar la transformación necesaria de la inconsciencia.

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